Al momento de planificar una semana, es de vital importancia tomar en cuenta cómo te vas a organizar para que las comidas que necesita tu sistema sean realizadas. Es común, de vez en cuando, no tener ganas de cocinar, comprar algo rápido y comer; o simplemente dejar de lado los desayunos, porque prefieres dormir unas horas más.
Sin embargo, existe un grave riesgo para tu salud al continuar con hábitos que no son sostenibles para tu cuerpo, evitando darle los nutrientes que necesita.
Principales consecuencias
Especialmente en la etapa universitaria, donde hay mayor independencia por parte del estudiante y libre albedrío para decidir, ¿se sienten con más o menos energía? A decir verdad, he escuchado a muchos alumnos universitarios quejarse de sueño, estrés y falta de concentración en épocas en las que deberían tener más energía para estudiar y aprender.
Si te ha pasado, esas son consecuencias comunes de la falta de comida en tu estómago, el cual reclama y deja de funcionar correctamente porque le estás quitando su motor.
¿Qué sucede a nivel interno?
Para comprender mejor lo que ocurre en nuestro cuerpo y entender esta importancia vital a nivel físico y emocional, debemos cuestionarnos exactamente qué pasa dentro de nuestro sistema cuando dejamos de darle energía.
Según Olsson (2022), existen elementos dentro de nuestro organismo que se ven afectados de manera progresiva si se continúa con ese hábito. Primero, se experimenta una caída del nivel de azúcar en la sangre, provocando mareos y cansancio. Luego, el metabolismo empieza a dificultar la pérdida de peso; además, las hormonas del hambre se ven alteradas, incentivando la fatiga y reduciendo el placer al comer.
Conclusión
Finalmente, debemos considerar que seguimos desarrollándonos, incluso siendo adultos; siempre formaremos parte de lo que significa ser un ser humano que necesita alimento para subsistir. Quitarnos esa energía, motor o gasolina perjudicará nuestra calidad de vida, justo en un momento en el que más la necesitamos para alcanzar el éxito personal y un bienestar duradero.
Escrito por: Fernanda Alvarado

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